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Declaración Pública sobre la situación en Venezuela

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Como Central Clasista consideramos que la clase trabajadora debe tener una posición ante la situación que hoy aqueja al pueblo venezolano, porque no estamos exentos de lo que sucede en el resto del mundo y tenemos el deber político y moral de denunciar esta situación.

En Chile, cuando asumió el gobierno de la Unidad Popular en 1970, los trabajadores chilenos contábamos con un Código del Trabajo que era ejemplo en el mundo. Pese a algunas deficiencias, que ciertamente serían soslayadas con nuevas modificaciones legales, estaba consagrada la indemnización por años de servicio, la sala cuna, la colación, la movilización e incluso había leyes que obligaban a las empresas a hacer aportes anuales de sus utilidades para la gestión de los sindicatos, así como también apoyar en la construcción de conjuntos habitacionales para los trabajadores.

La existencia de un gobierno popular, llegado al poder con la votación de la población, que en pleno 1973 llegó a representar el 44% del total, que hacía realidad su programa de gobierno, para horror del capitalismo nacional y extranjero, provocó acciones inéditas en la vida nacional que consistieron en un acaparamiento de productos, escasez artificial de alimentos básicos y remedios y la actuación de una oposición política que no trepidó en promover atentados, sabotajes e iniciativas de todo tipo con el único objetivo de “botar a como diera lugar” al gobierno electo según las normas constitucionales en vigencia.

La dictadura instalada en Chile es fruto de la desinformación, del control grotesco de los medios de comunicación por parte de capitalismo, de la acción antipatriota de empresarios y colegios profesionales, del bloqueo norteamericano y de la derecha fascista que no toleraba la pérdida de influencia en el control del Estado.

Los frutos del golpe están a la vista y lo sufren millones de nacionales así como miles de migrantes que viven hacinados ganando sueldos miserables, mal alimentados, carentes de salud, vivienda digna y trabajo decente.

Desde que Hugo Chávez asume el gobierno en Venezuela, el cual ha sido ratificado democráticamente en más de una ocasión, se ha iniciado una campaña internacional en contra de este proceso, buscando instalar la idea de que en dicho país no existe gobernabilidad ni estabilidad financiera. Esta campaña se intensifica notoriamente a finales de 2018 y comienzos de este año cuando los medios de comunicación comienzan a mostrar una crisis institucional expresada en manifestaciones de la oposición al gobierno de Nicolás Maduro.

Esta crisis llega a su punto clímax cuando Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela es reconocido como presidente encargado de Venezuela por los gobiernos que siguen a Estados Unidos (incluido Chile) pero no así, por su pueblo ni por la institucionalidad venezolana.

En ese momento la llamada crisis humanitaria (denominación que ocultaría el intento de Golpe de Estado en Venezuela) genera un impacto mundial que llevó a la polarización de posiciones tanto en su interior como a nivel internacional. Por un lado, los que aprueban la intervención extranjera en Venezuela (al igual que en Chile en 1973 o Libia en 2011) es decir, la derecha venezolana e internacional expresada en los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil, Chile, entre otros. Por su parte, quienes rechazan el camuflado Golpe de Estado imperialista como China, Rusia, México, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Irán, Turquía, entre otros.

En ese sentido, todo indica que en Venezuela la historia se repite teniendo claro que son una minoría insignificante utilizada por la derecha fascista, resulta incomprensible la contramanifestación de algunas decenas de ciudadanos venezolanos, quienes festinaron con la situación de los ajusticiados y desaparecidos durante la dictadura en Chile ¿Es eso lo que demandan para su país?, ¿buscan la instalación de una dictadura que anule los derechos de los que disfruta el pueblo y los trabajadores de su patria? Sin duda están equivocados y esperamos que no paguen demasiado caro su error.

Lo que vive el pueblo venezolano, fruto de la intervención descarada del capitalismo y de gobiernos regionales que son simples servidores del capital, ya lo vivimos en Chile y pagamos un costo altísimo en vidas humanas y en pérdida de derechos.

Saludamos y reivindicamos a la clase trabajadora venezolana y el conjunto del pueblo organizado que ha dado importantes saltos y avances en su conciencia y reconocimiento de sus intereses, así como las organizaciones populares y de base que han decidido levantarse a defender su proceso.
Condenamos el golpe frustrado del imperialismo yankee y su alianza con la derecha colombiana y venezolana, hoy representada por Juan Guaidó, quienes utilizando de forma descarada la “crisis humanitaria”, generando bloqueo económico y montajes para mostrar una situación de ingobernabilidad, han querido instalar un gobierno de derecha y el dominio económico imperialista.

Sabemos que la burguesía venezolana no se detendrá en sus esfuerzos para tomarse el poder absoluto, y para ello llamamos al apoyo mundial de las y los trabajadores, a no dejar al pueblo venezolano solo y a solidarizar de manera concreta con la lucha por defender su soberanía e intereses de clase.

Denunciamos los montajes descarados del capital para tomar el control, porque tenemos memoria y sabemos que dividen a la clase para gobernar. Debemos romper el cerco comunicacional internacional y hacer comprender a nuestros hermanos de clase, chilenos, chilenas, migrantes y venezolanos en Chile, que la lucha es contra la explotación y no contra nuestros hermanos. Invitamos a quienes han llegado de Venezuela a conocer la realidad antes de emitir juicios que no avienen con la realidad.

Rechazamos la intervención imperialista y apoyamos la autodeterminación del pueblo venezolano.

Central Clasista de Trabajadores y Trabajadoras

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